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Vista de la playa
y el muelle en construcción.

Plano de divisiones
de la época.

Vista aérea.

Vista aérea.

Concurrentes a fiesta campestre
inaugural
3 de marzo - 1946.

Vivero de la calle 41 entre 3 y
4.

Cubriendo las calles
con tierra arcillosa.

Tractor abriendo calles.

Cartel en la ruta.

Monolito de calle
Entre Rios.


Casa de veraneo
de F. Leloir
Ayer y Hoy.
Se encuentra en el camping Estancia
El Carmen.

Ducumental 60 Aniversario
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El
nacimiento del balneario Santa Teresita,
contado en su libro por el fundador
Lázaro Freidenberg.
PARTE
2
El NOMBRE DEL BALNEARIO.
El
ya mentado Nunez da Concecão había
dado a su proveeduría para turistas
el nombre de Santa Teresa, en honor
de la esposa de don Enrique Duhau,
doña Teresa Lacroze. Tenía que pensar
en un nombre para nuestra futura ciudad
balnearia. Me inclinaba a tomar simplemente
el de Santa Teresa, pero mi socio
Juan José Cacace, me propuso el de
Santa Teresita -diminutivo de Santa
Teresa del niño Jesús-, lo cual acepté
de buen grado, y así lo aprobó la
Dirección pertinente, que estaba a
cargo del historiador doctor Ricardo
Levene.
Se le agregó entre paréntesis "Jaguel
del Medio", para mejor orientación
de la gente de la zona, pues ese nombre
era familiar a los pobladores. Ocurre
que en año de gran sequía, durante
el cual los animales morían por falta
de agua en los cañadones y en los
jagueles, el único que mantenía el
agua era el que estaba en medio de
los campos de San Bernado y la estancia
del Tuyú y que aún se mantiene dentro
de los terrenos del Club del Golf,
al fondo del monte que se conoce por
Monte de Leloir.
MEMORABLE
FIESTA CAMPESTRE INAUGURAL.
En febrero de 1946, cuando ya se habían
iniciado algunos trabajos, Elicabe,
con sus peones, comenzó a amojonar.
Pocos días después, el domingo 3 de
marzo, celebramos una fiesta campestre
con el fin de que toda la zona conociera
lo que era y lo que sería Santa Teresita.
Fueron especialmente invitadas las
familias de Duhah y de Leloir, y asistieron
por la primera don Luis Duhah y por
la segunda don Federico Leloir.
El éxito fue rotundo. Se sirvió asado
criollo, preparado por don Federico
Wisky.
Concluido el almuerzo, pasamos todos
a la playa, donde había de realizarse
una doma. Criollos bien plantados,
con su guacha en mano, aguardaban
el potro que les tocaría en suerte
de una variada tropilla de moros,
tordillos, bayos y alazanes que estaban
a la vista.
HOMBRES
Y MAQUINAS.
Para llevar adelante la urbanización
había que contar con los equipos mecánicos
necesarios. Recuerdo que nos pusimos
a redactar la nómina con Elicabe en
un papel de envoltura y convinimos
que él ganaría el diez por ciento
de lo que se invirtiera en la urbanización.
Nos iniciamos con una topadora y un
camión volcador. Sucesivamente adquirimos
cuatro tractores, excavadoras, zanjadoras,
todo un taller mecánico, tanques de
combustibles, etc.
Bajar los médanos con topadoras, trasladar
la arena, emplear los palones era
tarea sumamente ardua. Emparejada
una manzana, se procedía a fijarla
echando paja de unquillos sobre la
arena, unquillos que se cortaban en
el fondo de la fracción, y se sembraba
asfalfa y melinotus. Si llovia y crecía
la plantación todo iba bien, pero
si ocurría lo contrario era menester
rehacer una y más veces el trabajo.
En la construcción de las calles obramos
también con acierto. Habíamos observado
en San Clemente que las calles de
arena eran intransitables y que lo
conveniente era pues, cubrirlas de
tierra.
Así se empezó a cubrir con tierra
arcillosa las primeras calles, de
norte a sur, de la 32 y 2 hasta la
39 y desde la 2 hasta la 8 de este
a oeste. Pero solía ocurrir que las
calles compactadas volvieran a desaparecer
bajo la arena de los médanos aún no
fijados.
FORESTACIÓN.
Se instaló un vivero en la
calle 41 entre 3 y 4, y se inició
la forestación de las manzanas y calles
fijadas y en particular la de la avenida
costanera.
El viverista era un español, don Esteban
Navarrete Vilar.
La forestación era sumamente costosa
por el tiempo que las plantas, sacadas
del vivero, requerían para su adaptación,
castigadas por la arena, hasta que
se fijaban los médanos.
Elicabe hizo un monte de álamos en
la manzana de las calles 32-33 entre
8 y 9 al cuál se lo conocía como ''el
monte de Elicabe". Para contener
los vientos del mar se plantaron tamariscos
a lo largo de la avenida costanera
en toda su extención y se formó otro
muro vegetal ante la playa para impedir
el movomiento de los médanos y ofrecer
a la vez sombra y reparo al turista,
con lo cual se ganaron metros al mar.
EL
CAMINO DE ACCESO.
La única manera de llegar a
Santa Teresita en ese tiempo era por
la playa desde San Clemente del Tuyú.
Había pues,
urgente necesidad de construir el
camino de acceso desde el Almacén
del Tuyú en toda su extención, porque
el tramo existente era intransitable,
como no fuera a caballo o jeep. Tomamos
entonces la decisión de realizar la
obra con nuestro equipo y a nuestro
costo. Con la dirección del señor
Elicabe se recubrió aquel tramo y
se lo puso en condiciones.
Tanto para ese trabajo como para otros
igualmente penosos, hacía falta gente
apta, pero la había en los alrededores
ni existían viviendas para proporcionarle.
Se construyeron algunas de carácter
precario, al principio, y se llevaron
hombres de General Lavalle y de General
Conesa, y la empresa organizó un comedor
obrero en el campamento. Después se
inició la cosntrucción de viviendas
más cómodas para las familias, que
el mismo Eliçabe
proyectó y ejecutó.
Ese camino sirvió por mucho tiempo
para llegar a Mar de Ajó por nuestra
playa.
- Primer
Cine
- El
primer Cine estaba instalado en
la Calle 41 entre 5 y 6, y se llamaba
Cine Avenida. Cuando se agotaban
las localidades era muy común ver
llegar a los espectadores con sus
propias sillas, para instalarse
en los pasillos y ver la función.
-
- Primer
Comisaría
- Una
de las primeras obras efectuadas
en Santa Teresita fue destinada
al Destacamento de Policía. El mismo
funcionó por mucho tiempo en la
calle 41 entre 6 y 7, con vivienda
para su jefe y demás dependencias.
El primer encargado fue el Cabo
Vicente Contreras. Actualmente la
Comisaría consta con un moderno
edificio ubicado en la calle 41
esq. 3.
-
- Primeras
Confiterías
- La
primera confitería bailable funcionó
en un local ubicado en la esquina
de la Av. Costanera y la calle 31,
se llamaba El Dorado.
- Otra
confitería fue el Tiburón Rojo,
que tenía sus instalaciones en la
calle 38 entre Av. Costanera y calle
2, luego se transformó en bowling.
- Dun
Dee, ubicado en lo que fuera el
local de la Administración de Empresa
Balnearia calle 41 e /Costanera
y 2.
-
- Primeros
Hoteles
Uno de los primeros fué la Hostería
Santa Teresita en Av.costanera entre
calles 34 y 35 que actualmente sigue
funcionando.
Primera parte
Historia
de la ciudad
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ENTRE
BARRIALES Y MEDANOS
LAZARO FREIDENBERG |
Ejemplares
del libro se pueden conseguir
en Calle 2 Nº 1008 - Santa
Teresita.
"Los Fundadores"
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